Fuente de niebla

En la Plaza Bizkaia, cercana a la Alhóndiga, allí donde se encuentra el nuevo edificio curvilineo del Gobierno Vasco (sede del EVE, SPRI e IHOBE), te encuentras con la fuente de niebla de estilo jardín japonés diseñada por el arquitecto Lorenzo Fernández Ordoñez y que incluye tres piezas esculpidas por Juan Asensio de granito negro de Zimbawe. Data del 2008.

Combina el agua vaporizada, la luz y la escultura, el agua brota del suelo y forma una nube espesa que poco a poco va aclarándose y va dejando ver las piezas de granito. Los primeros días todo estaba abierto al público y se podía pasar entre la niebla, pero ahora lo circunda una valla protectora, para evitar más desafortunados accidentes como el que ocurrió con una niña del cercano colegio. El lugar invita a la contemplación.

Fuente junto al Museo Bellas Artes

Esta emblemática fuente es obra de Ricardo Bastida que la realizó en 1915

Es un homenaje a bilbainos ilustres y así colocó cuatro escudos, en sus cuatro lados, dedicados cada uno de ellos a un personaje importante: Gardoqui (Cardenal), Marquina (escritor y poeta modernista?), Hurtado de Amezaga (estirpe de militares) y Arriquibar (negociante y economista)

Esta es la historia de un rincón bañado en el río de la Historia, el relato de cuatro apellidos ilustres bañados en el agua de los caños, allá en el corazón del parque de Doña Casilda. Hablamos de una fuente singular donde si uno quiere refrescarse a tragos a de volcarse sobre uno de los cuatro murciélagos de bronce que sobrecogen a los más pequeños cuando, de puntillas, se asoman a beber de los grifos. Hay que encampanarse sobre las negras alas y… ¡uf! Antaño, cuando junto a la fuente en el quiosco se alquilaban bicicletas y triciclos con osamentas, casi, del siglo XIX, había más sed y más misterios. ¿De dónde llegaron esos seres alados, esos chupasangres?, se preguntaban las mentes más inquietas. ¿Éramos más ingenuos? ¡Quién sabe!

En los registros arquitectónicos de la villa se describe ese espacio como una fuente monumental de cuatro caras, cada una de ellas con su caño correspondiente y las columnas que las limitan. Es una obra realizada en 1914 por el arquitecto Ricardo Bastida (1878-1953). Fue erigida en honor de cuatro apellidos ilustres en la vida de Bilbao: Hurtado de Amézaga (linaje y estirpe de grandes militares en el siglo XVII y cortesanos y promotores de negocios posteriormente), Nicolás de Arriquibar (comerciante y economista), Francisco Antonio Javier de Gardoqui y Arriquíbar, más conocido como Cardenal Gardoqui, y Eduardo Marquina, escritor, poeta modernista y dramaturgo. O al menos eso se supone porque otro de los misterios de la villa es ese: si el bajorrelieve de Marquina corresponde al letrudo personaje o no. No le encuentran parecido con los retratos de la época. Los rostros se encuentran en la parte alta de las cuatro caras citadas.

Cincelada en piedras de más de un siglo la fuente se mantiene en pie y dando servicio. El proyecto inicial correspondió al arquitecto Ricardo Bastida en su plan de construcción de un soberbio parque para Bilbao que incluía también una gran cascada de agua que finalmente no se ejecutó. Contó para ello con varios gremios que empezaron con la tarea en 1911, sobre todo los ingenieros Gamboa y Domingo, que cuidaron de la base de hormigón armado, y los canteros Benito Zumalde y Domingo Castañares, encargados de llevar a cabo la estructura básica de la obra. Sobre ella, trabajaron luego los especialistas en fontanería y desagües a las órdenes del arquitecto-jefe de Construcciones Civiles, Ricardo Beraza. Fue, por tanto, una obra complicada en cuya ejecución se emplearon cuatro años.

Es bien sabido que en 1907, Ricardo Bastida fue nombrado arquitecto-jefe de Construcciones Civiles del Ayuntamiento de Bilbao. Estuvo en el cargo veinte años, y durante este tiempo fue el principal artífice del cambio que se operó en la villa, a la que vistió con las mejores galas arquitectónicas derivadas de su pasión por las corrientes modernistas de los secesionistas vieneses Otto Wagner y Josef Olbrich. Bastida fue el artífice de aupar a la ciudad en las alas del modernismo rampante.

La fuente del parque se inauguró en la mañana del 6 de julio de 1915. Los periódicos se limitaron a transcribir la que, al parecer, fue una nota informativa del Ayuntamiento. Todos coinciden en un contenido similar a este: “Se descubrió la fuente monumental del parque. Efectuó la ceremonia el alcalde señor Marco-Gardoqui acompañado por los arquitectos Bastida, Beraza y Goicoechea, los ingenieros Manjón y Suárez. El alcalde dio agua a la fuente felicitando a Bastida, autor del proyecto. Asistieron muchos curiosos”. Lo que vieron aquellos interesados fue algo más que una fuente: todo un monumento digno del condicionado que había dispuesto Bastida. La admiración que despertó entonces es semejante a la que provoca hoy. Tiene un edificio vertical sobre dos plataformas planas a modo de escalones de leve altura, formado por un núcleo central en torno al cual hay cuatro frentes perfectamente diferenciados por sendos pozos situados en direcciones opuestas, dos a dos. El agua mana de cada uno de los grifos que salen de la boca de unos murciélagos que parecen protegerlos con sus alas medio extendidas. Sobre cada uno de ellos se sitúan dos columnas que sujetan la corona de la estructura total. Las fuentes se alternan con sencillos asientos en cuya parte superior existen cuatro medallones en bronce con las efigies de otras tantas personas, bajo las cuales están sus nombres.

Lo que les dije: tres de ellos son fácilmente identificables. Hurtado de Amézaga, apellido de una distinguida familia, cuyos vástagos florecieron en Bilbao durante los siglos XVII y XVIII, sobresaliendo principalmente Baldomero, síndico de la villa en 1661 y más tarde marqués de Riscal. Otro medallón está a nombre de Gardoqui. Y por el capelo que luce el retrato, corresponde al cardenal Francisco Antonio Javier Gardoqui de Arriquíbar, gran predicador que llegó a ser secretario del Papa Pío VII, del que consiguió que otorgara el título de basílica a la bilbaina iglesia de Santiago.

El medallón a nombre de Arriquíbar representa, sin duda, a Nicolás de Arriquíbar y Mendoza, un notable comerciante y gran economista del siglo XVIII. Formó parte de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País y fue presidente del consulado de Bilbao ¿Y Marquina? El personaje del cuarto medallón luce una larga melena hasta los hombros por donde le asoma la tirilla-cuello de lo que puede ser una casaca, aspecto totalmente distinto del que ofrecen las fotografías del literato. ¿Quién es, por tanto, este Marquina? ¡Qui lo sa!. (Jon Mujika en Deia)

Fuente Homenaje a Aureliano Valle

Fue Quintín de la Torre, el encargado de esculpir la escultura. Aunó en su estilo la influencia de los escultores modernos como Rodin y Meunier con la de la imaginería clásica de la escuela de Valladolid. En esta obra, Quintín de la Torre diseñó un frontis en piedra de sillería, ante el cual, y sobre una repisa, se alza una figura alegórica realizada en mármol blanco. Bajo la repisa hay una escalinata de cuatro peldaños y dos máscaras blancas. La escultura está rodeada por un pequeño estanque. En el frontis se puede leer una inscripción que dice “AL MAESTRO / DN AVRELIANO VALLE” (derecha de la escultura) y “DIRECTOR / DE LA SOCIEDAD CORAL / DE BILBAO” (a la izquierda de la escultura). En el hueco del frontis se representa una lira mediante una ligera cortinilla de agua.

La obra fue financiada por suscripción popular, auspiciada por la Sociedad Coral bilbaína e inaugurada el 28 de mayo de 1922. La escultura fue restaurada en 2003. (Texto de Ana Pardo)

Fuente del niño tritón en el parque

La figura de un niño tritón con un pez en la mano es una figura que se repite en distintas fuentes de la ciudad

Como son las de la Plaza Darío de Regoyos o en las dos figuras de las fuentes del Arenal (restos de una anterior con 4 tritones que estaba en la Plaza Nueva)

También hay figuras similares en el Parque del Retiro en Madrid y otra en la localidad francesa de Blérancourt

Al parecer es un modelo de la fundición J.J. Ducel et Fils,

Lámina 204 del catálogo de la fundición J.J. Ducel et Fils, donde puede verse “Fuente del
Pequeño Tritón” en su conjunto.

Fuente del Monumento a Dª Casilda

Más que una fuente es un estanque alimentado por múltiples chorros de agua

El importante conjunto escultórico fue realizado entre 1901 y 1906. En la actualidad está rodeado de un estanque y cuenta con una alta peana que sirve para la distribución de las figuras. En diagonal ascendente relaciono lo laico y lo divino. Une el naturalismo realista de los seres humanos dispuestos en la tierra con el idealismo de los ángeles en el cielo. La columna dispone de un relieve con el rostro de su marido, Tomás de Epalza, y el pedestal se remata con un enorme busto de la benefactora que, abstraída, preside las distintas escenas (Texto de “Arte Publico en Bilbao”)

Es obra de Agustín Querol Subiratsa​  entre 1901 – 1906

Fuente homenaje a Adolfo Guiard

La fuente homenaje al pintor Adolfo Guiard realizada en 1926 es una delicada transcripción de arte decó. Es producto de la colaboración llevada a cabo por Felix Agüero y Estanislao Segurola. El monumento es humilde, pero tiene la virtud de definir un lugar íntimo y delicado. La fuente banco cuenta con un relieve en el que se manifiesta la idea de reunir a la gente en su torno. Una simple incisiones dibujan la escena con una gran síntesis, cuya ligereza no está exenta de elemental gracia y aguda sutileza (Texto de “Arte Publico en Bilbao”)

Adolfo Guiard Larrauri (Bilbao 10 de abril de 1860 – 8 de marzo de 1916) fue un pintor español. Considerado uno de los artistas emblemáticos del Bilbao del siglo XIX, e introductor del impresionismo en el País Vasco.

La fuente está flanqueada, a ambos lados, por dos relieves, de Enrique Barros, que datan de 1950 que provienen de un desmontado monumento a los caídos

Las fuentes del estanque de los patos

No habrá niño en Bilbao que no se haya acercado al estanque de los patos del Parque de Dª Casilda. Y en el dos potentes chorros de agua le dotan de mayor elegancia si cabe

Se trata de un jardín de estilo inglés cuya construcción comenzó en 1907 bajo la dirección del arquitecto fue Ricardo Bastida y el ingeniero Juan de Eguiraun.

El parque era el único pulmón verde de la ciudad hasta hace muy pocos años. En la actualidad cuenta con diferentes atracciones, como el estanque en el que convivían distintas especies de patos, cisnes y pavos reales (lo que le confirió el apodo de «parque de los Patos») y del que también emergen dos chorros de agua a modo de fuente (Texto de la Wikipedia)

En el nivel más bajo se encuentra el Estanque, llamado “Estanque de los patos”, al que se llevaron las primeras aves en 1.925. Esta zona (la más baja del parque) tiene una extensión aproximada de unos 2.000 metros cuadrados.

Como dato curioso diremos, que este Estanque es uno de los poquísimos puntos en el que el río Helguera, con base en el emblemático Pagasarri, sale a la superficie (formando el Estanque), poco antes de aportar sus aguas a la ría, muy cerca del Puente de Deusto.

El Estanque, que ha sido reformado durante 1.999 e inaugurado oficialmente en Febrero de 2.000, se compone de dos partes, con comunicación entre sí, separadas por la zona de estancia de los patos cuando no nadan, el Palomar y la Casa del Jardinero.

Así, en el Estanque, podemos ver varias parejas de cisnes comunes, ánades y ansares de varias especies, patos mandarines, colorados, porrones moñudos y otros, todos ellos adornados con diferentes plumajes multicolores. Son la delicia del público que constantemente les alimentan. (Texto del Ayuntamiento)